Rodrigo Méndez es un viticultor y elaborador de Meaño, en el corazón del Val do Salnés. Creció en una familia ligada al viñedo y aprendió el oficio acompañando a su abuelo Francisco, una figura clave en su manera de entender el vino. Después de impulsar la bodega familiar Forjas del Salnés, en 2011 puso en marcha un proyecto más pequeño y personal bajo su propio nombre. Desde allí trabaja principalmente con viñas de Meaño y elabora producciones muy limitadas que buscan contar el origen de cada parcela.
Su forma de trabajar parte de una idea sencilla: intervenir lo justo para que se reconozcan el clima atlántico, el granito, la arena y la frescura natural de las uvas. El albariño ocupa un lugar central, pero Rodrigo también presta atención a tintas tradicionales como caíño, espadeiro y loureiro, además de una pequeña plantación de pinot noir. En bodega utiliza levaduras propias de la uva, acero inoxidable y recipientes de madera usados de distintos tamaños, con crianzas tranquilas que aportan textura sin tapar el carácter del Val do Salnés.